Lenguaje inclusivo: ¿sí, no o por qué?
Algunas de las peticiones que últimamente recibimos de algunos de nuestros clientes van en esta línea:
- «¿Podéis corregir un texto y adaptarlo de modo que el lenguaje sea inclusivo y no sexista?»
- «¿Existe la posibilidad de evitar cualquier marca de género en el texto, buscando alternativas genéricas?»
- «Necesito traducir unos textos, pero, antes, debemos definir en cada idioma la manera de hacerlo inclusivo, según la tendencia actual en cada contexto sociolingüístico».
Aunque cada vez son más las empresas que demuestran cierta sensibilidad sobre el tema, hay que tener en cuenta los desafíos y consecuencias que conlleva tomar una decisión u otra.
Así que, si alguna de las preguntas anteriores te ha resonado, vamos a echarte una mano para que salgas de dudas, con las ventajas y las desventajas de cada posición:

Ventajas de utilizar el lenguaje inclusivo:
- Fomenta la diversidad y la inclusión: pues refleja el compromiso de la empresa con la equidad y la diversidad, lo que puede fortalecer la cultura organizacional y darle una imagen más fresca.
- Amplía la audiencia: al utilizar un lenguaje inclusivo, las empresas pueden llegar a un público más amplio y diverso, lo que puede mejorar su reputación y aumentar su base de clientes.
- Evita la exclusión involuntaria: el uso de un lenguaje inclusivo ayuda a evitar la exclusión involuntaria de ciertos grupos, lo que la hace más inclusiva y respetuosa.
- Promueve la igualdad de oportunidades: al eliminar barreras de género, el lenguaje inclusivo puede contribuir a la creación de igualdad de oportunidades para todos sus clientes, independientemente de sus características personales.
Desventajas y desafíos de utilizar el lenguaje inclusivo:
- Resistencia al cambio: algunas empresas pueden resistirse al cambio y encontrar difícil adaptarse a nuevas prácticas lingüísticas, lo que puede generar conflictos y tensiones con una parte de su público objetivo.
- Complejidad y ambigüedad: la implementación del lenguaje inclusivo puede resultar compleja y generar ambigüedad en la comunicación, lo que puede dificultar la claridad y la efectividad en algunos contextos.
- Costes y recursos: capacitar a los empleados en el uso del lenguaje inclusivo y adaptar materiales de comunicación puede requerir recursos adicionales, lo que podría representar un coste extra para la empresa.
- Recepción del público: aunque la mayoría de la sociedad valora la inclusión, algunas personas pueden percibir el lenguaje inclusivo como excesivamente políticamente correcto o forzado (y alejado de la normativa), lo que podría afectar la percepción de la empresa.
Si bien el uso del lenguaje inclusivo ofrece importantes beneficios, también implica desafíos que deben abordarse de manera estratégica. Al evaluar la adopción de esta práctica, deberíais considerar los pros y los contras, y trabajar para encontrar un equilibrio que promueva la inclusión y el respeto, al tiempo que garantice una comunicación clara y efectiva de vuestros contenidos.
¿Necesitáis ayuda con este tema? ¡Os ayudamos a crear las líneas de comunicación inclusiva que necesitéis según vuestro contenido, objetivos y público!
Escríbenos y te contamos cómo aplicar el lenguaje inclusivo en vuestra comunicación textual.
